domingo, 12 de septiembre de 2010

La Historia de los Sentimientos


Se cuenta que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra, todos los sentimientos y cualidades de la Humanidad.

Cuando El Aburrimiento hablaba bostezando porque no hallaba nada que hacer, La Locura propuso: "¡Vamos a jugar al escondite!". La Intriga levantó la ceja, y La Curiosidad sin poder contener preguntó "¿al escondite, y cómo es eso ?", "Es un juego", dijo La Locura, "en que yo me tapo la cara y empiezo a contar desde el uno hasta mil, ustedes se esconden y cuando haya terminado yo, el primero de ustedes que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego".

El Entusiasmo bailó secundado por La Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a La Duda e incluso a La Apatía, a la que nunca le interesaba nada, pero no todos quisieron participar, La Verdad prefirió no esconderse... "¿ para qué si al final siempre me llevan?" pensó, y La Soberbia opinó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella y La Cobardía prefirió no arriesgar. 1,2,3 comenzó a contar La Locura, el primero en esconderse fue El Enojo que, como siempre, se dejó caer en la primera piedra del camino. La Fe subió al Cielo y La Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos; un lago cristalino ideal para La Belleza; un huequito de un árbol fue perfecto para La Timidez, un vuelo de mariposa ideal para La Voluptuosidad; la ráfaga de viento, magnífica para La Libertad, así termino de esconderse en un rayito de sol; El Egoísmo en cambio encontró un sitio muy bueno, ventilado, cómodo para el solo. La Mentira se escondió en los fondos de los océanos y El Olvido realmente no sabía donde esconderse, pero eso no era lo importante.

Cuando La Locura contaba novecientos noventa y nueve, El Amor no había encontrado sitio para esconderse pues todo se encontraba ocupado, hasta que vio un hermoso rosedal y terminó escondiéndose entre sus flores. Mil contó La Locura y comenzó a buscar. El primero en aparecer fue El Enojo, sólo a tres pasos de la piedra; después escuchó a La Fe hablando con Dios en el Cielo; La Pasión y El Deseo se sintieron vibrar entonces desde los volcanes, y en un descuido encontró a La Envidia y claro, así pudo decir dónde estaba El Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él solo salió disparado del escondite tan cómodo que había resultado ser el nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La Belleza y con La Duda resultó más fácil, pues no encontraba todavía dónde esconderse; así fue encontrado a todos, a La Angustia en una oscura cueva, a La Mentira detrás de un arco iris, pero sólo El Amor no aparecía por ningún sitio. La Locura buscó detrás de cada árbol, en cada lugar del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida, vio un rosedal y las rosas, y comenzó a mover las ramas. Las espinas habían herido los ojos del Amor, La Locura no sabía que hacer para disculparse... lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser lazarillo, y desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la Tierra...

EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA

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